La legislación busca fortalecer a Pemex y CFE ante la competencia extranjera, marcando un giro en la política energética del país que podría redefinir las relaciones con inversores internacionales.
Con 285 votos a favor y 152 en contra, el Congreso de la Unión aprobó la reforma energética que otorga prioridad a las empresas estatales en la exploración y producción de hidrocarburos, limitando la participación del sector privado en áreas estratégicas.
Principales cambios de la reforma
La nueva legislación establece que las rondas de licitación para campos petroleros deberán garantizar una participación mínima del 51% para Pemex en todas las asignaciones consideradas como estratégicas para la seguridad energética nacional.
En materia eléctrica, la reforma refuerza el rol de la CFE como administrador del sistema nacional de transmisión, dándole prioridad en el despacho de energía sobre las plantas privadas, lo que ha generado controversy entre los inversionistas del sector.
Reacciones y perspectivas
Organizaciones empresariales han expresado preocupación por el mensaje que envía esta reforma al mercado internacional, mientras que sindicatos del sector energético han celebrado lo que denominan como "la recuperación de la soberanía energética".